viernes, 27 de mayo de 2011

Uno, dos y....tres.

La infancia, que bonito recuerdo...
Vivías tan plenamente y eras tan feliz en la ignorancia...
Llorabas porque tu mama no te compraba aquel chupa-chups nuevo que habían sacado y tú todavía no habías probado... porque tu prima no te dejaba jugar con ella, porque querías una muñeca nueva, porque el helado era de chocolate y tú lo querías de fresa...ERAN UNAS PREOCUPACIONES IMPRESIONANTES.
Luego venia tu hermano y te hacia rabiar un poco y ya te quejabas, porque claro, era una obsesión lo que tenia con tus mofletes y él te mordía fuerte fuerte y llorabas.
Cogías los tacones aquellos tan altos que tenia tu madre guardados en el cajón, le rebuscabas entre las pinturas y  te apropiabas de algunos pintalabios y sombras de ojos, te hacías un desastre en la cara, pero te veías tan guapa que te emocionabas y empezabas pasillo para arriba, pasillo para abajo, pasillo para arriba, pasillo para abajo...No podías cansarte.
Te encantaban las fotos, eras tan presumida...una pose, otra pose, ¿Pero niña que arte tienes? y te sonrojabas...Realmente no tenias vergüenza prácticamente de nada, tú te cogías tu vestido, tus zapatos, pedías que te subieran encima de la mesa y te ponías a bailar convencidisima de que aquello era un gran escenario.
Que felicidad recorría tu cuerpo en aquellas épocas, eh? que bonitos recuerdos, las horas que podrías tirarte aquí contando anécdotas de aquellos años.
Cada etapa de tu vida es una situación diferente, aquella ya pasó, ahora vives una nueva que esta llena de problemas o por lo menos es lo que tú piensas, pero cuando crezcas tendrás nuevas preocupaciones y de la actualidad te podrás reír en el futuro.
Todos los pasajeros de este tren paramos en las mismas paradas y cada uno se baja donde el destino le a correspondido.
Un objetivo en la vida y una ilusión.

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